Desde el 15 de febrero, los viajeros que ponen un pie en Inglaterra procedentes de “una lista roja” de países de riesgo son conducidos a hoteles para autoaislarse durante diez días.
En esa lista roja están todos los países de Sudamérica.
La factura de esa estancia es fija y asciende a 1.750 libras (unos US$2.400), una cifra difícil de asumir para muchos, incluida la familia de Carla, que, mientras las facturas se acumulan, trata desesperadamente de encontrar una solución.
Varados todavía en Santiago de Chile, Banfi contó su historia a BBC Mundo.
Mi marido Mauricio, mi hija de 3 años y yo vivimos en Londres desde septiembre de 2018.
Una vez al año tratamos de venir a ver a los amigos y la familia, por lo general para Navidades.
Y bueno, este año lo hicimos así.
Era particularmente especial porque mi papá murió en abril de 2020 de un derrame cerebral.
Programamos el viaje sabiendo que puedo trabajar desde casa y mi marido puede seguir con sus estudios.
Dijimos “ya, quedémonos un par de meses”.
Pero luego vino todo el tema del confinamiento en Londres y nos cancelaron el vuelo de vuelta.
Y ahora han impuesto la estadía en hoteles, que se nos hace prácticamente imposible pagar.
Tenemos una renta de la casa de 2.000 libras al mes y es un drama, porque obviamente la seguimos pagando.
Por suerte aquí estamos en la casa de mi madre y entonces no hemos tenido que pagar doble.
Pero las facturas de Londres no se limitan al arriendo.
Sigue llegando la cuenta de la luz, el agua, el impuesto local, internet.
Ni te explico la carga emocional de todo, pero que no sabemos bien qué hacer, si pasar por otro país o esperar.
A Londres no nos podemos ir directamente porque no podemos asumir el costo. Fuente: El Universo.