Una mujer con un dólar en la mano hace fila para subir al autobús. El chofer cobra y entrega a cambio un fajo de los erosionados billetes de Venezuela, que parecen condenados a extinguirse. La operación se repite una y otra vez.

“Nos hemos convertido en casas de cambio”, comenta a la AFP Marcelo Moreno mientras conduce su buseta en Caracas.

Es un síntoma más de la agonía del dinero en efectivo en el país sudamericano, donde el billete de más alta denominación, 50.000 bolívares, equivale a apenas tres centavos de dólar. Ya no compra nada, con un valor disuelto por la hiperinflación y la violenta y constante depreciación de la moneda local.

En una economía que cumplió siete años consecutivos de recesión, los venezolanos se refugiaron en el dólar pese al control de cambios vigente desde 2003 -flexibilizado en los últimos meses-, así como en el peso colombiano y el real brasileño en zonas fronterizas. Fuente: El Comercio.